Se conoce como Camino Primitivo a la ruta que, desde Oviedo, emprendió el Rey asturiano Alfonso II en el siglo IX con el fin de venerar los restos del Apóstol Santiago, cuya tumba había sido descubierta pocos años antes en Compostela. De esta manera surgió el primero de los diversos caminos que tenemos hoy en día. Al Rey Alfonso II se le conoce también como al primer peregrino de la historia.

Posteriormente, muchos de sus súbditos siguieron sus pasos. Éstos fueron los que crearon el resto de rutas jacobeas. No obstante, dado el peso que Alfonso II tuvo en la sociedad de la época, el paso por la Catedral de Oviedo, dedicada al Salvador, se estableció como obligatorio en el camino.

Esta es la razón por la que muchas de las rutas del Camino de Santiago tienen una variante que pasa por dicha Catedral de Oviedo. Fruto de ello es el cántico popular de la época que dice: “quién visita Santiago y no el Salvador, sirve al criado e ignora al señor”.

Pese el primer camino,  el Camino Primitivo resulta mucho menos conocido que otras vías de peregrinación como pueden ser el Camino Francés, la Ruta de la Plata o el Camino del Norte; sin embargo, en los últimos tiempos ha venido siendo redescubierto por cada vez mas peregrinos gracias a que, tras décadas de olvido, ha comenzado a ser dotado de las indicaciones y de los servicios necesarios para los peregrinos. Según estadísticas, menos del 5% de los peregrinos realizan estan ruta.

Que sea un camino menos transitado es debido a que en aquella época las tierras por donde transcurría el camino primitivo eran peligrosas debido a la presencia de los musulmanes. Por ello, los peregrinos de la épioca, buscaron una ruta para llegar a Santiago de Compostela que estuviera más al norte, y así surgió el  Camino del Norte.

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