Haciendo el Camino de Santiago, en general estamos realizando un esfuerzo bastante mayor que en nuestra vida normal. Quemamos muchas más calorías, lo que  no debe llevarnos a intentar aprovechar el Camino para perder peso, por lo que debemos cuidar nuestra alimentación con seriedad, así como la ingestión de líquidos.

Es muy importante conocer cuál es el tipo de alimentación que se debe seguir cuando decidimos emprender este viaje.

El desayuno


El desayuno debe ser completo y abundante. Lo ideal es que contenga una ración de cereal, como galletas, tostadas, un bocadillo, cereales de desayuno… además de un lácteo y algo de fruta fresca. Si se desea, también podríamos incluir un alimento proteico, como huevo o fiambre.

Normalmente el desayuno se realiza muy pronto y es probable que los bares estén aún cerrados a esas horas, por lo que es importante contar con este detalle la tarde-noche anterior y comprar lo necesario si no se dispone de un establecimiento abierto.

Durante la etapa


Durante la etapa se recomienda ir tomando cada 1-2 horas alimentos como frutos secos, fruta o incluso algún pequeño bocadillo. Estamos haciendo un gran gasto de energía que debemos ir reponiendo para no correr el riesgo de sufrir algún percance en el camino.

La comida


Lo ideal es realizar la comida principal una vez finalizada la etapa, aunque sea a media tarde. Esta comida debe aportar suficiente cantidad de hidratos de carbono, vitaminas, minerales y proteínas. La mejor manera de conseguirlo es tomando una ración de hidratos (arroz, pasta, legumbre, patatas…) con verdura o ensalada y una ración de carne, pescado o huevo.

En los menús del peregrino que se ofrecen en los distintos bares y restaurantes a lo largo del camino, siempre encontramos estas opciones.

La cena


Por la noche se suele realizar la cena temprano, así que bastará con una ensalada y algo de pan, un bocadillo y fruta, pescado blanco con patatas, yogur o leche con cereales…

En muchos albergues existe la opción de cocinar así que se puede comprar en una tienda del municipio al que se haya llegado y realizar una cena ligera en el albergue, además de preparar el desayuno del día siguiente.

La hidratación


Una hidratación adecuada, especialmente cuando estamos en marcha, es fundamental. Es conveniente beber cada hora, más o menos, para reponer líquidos.

No debemos esperar a tener sed o hambre, ya que puede ser negativo para nuestro cuerpo.

Esto es especialmente importante en los días de más calor, donde el riesgo de deshidratación y sufrir un «golpe de calor» es importante.

Y no queremos correr riesgos innecesarios.

Por ello, es conveniente:

  • llevar una pequeña botella de agua o cantimplora para que no nos falte el agua, e
  • informarnos correctamente sobre las posibilidades de aprovisionamiento de líquidos durante la etapa: fuentes, bares, etc.

Hay etapas en las que la distancia entre núcleos de población es considerable y, en algunos casos, sin ninguna fuente en el Camino.

Esperamos que os sea de utilidad este artículo, y como cada día, estad atentos a nuestros nuevos artículos relacionados con temas de interés del Camino de Santiago.

¡¡Buen Camino Peregrinos!!

Fuente: www.nutriumpfg.com y Albergues del Camino de Santiago

 

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