A finales del siglo XV, el monje alemán Hermann Künig emprendió un largo viaje a pie de 2.400 kilómetros para llegar a Compostela. A punto de entrar en Galicia optó por desviarse del Camino Francés y transitar por parajes que evitasen las cuestas de las montañas de O Cebreiro siguiendo el trazado de la vía XIX construida muchos siglos antes por los romanos. Künig publicó en 1495 su guía de peregrinos. Se convirtió en una especie de best seller de la época, con cinco ediciones apenas 50 años después de que Guttenberg inventase la imprenta. El trayecto escogido por el monje aspira ahora, junto con otras siete rutas, a convertirse oficialmente en Camino de Santiago.

La decisión llegará el próximo año. El compostelano Instituto de Estudos Galegos Padre Sarmiento, un centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha recibido la encomienda de la Xunta de analizar cada trazado y establecer unos criterios para decidir cuándo una ruta histórica debe ser considerada Camino de Santiago. El plazo se extiende hasta finales de 2023. Los investigadores del CSIC ya han visitado los concellos de la montaña lucense que atraviesa la vía Künig. El alcalde de As Nogais, José Manuel Núñez, lleva años tratando de que se reconozca oficialmente la ruta. Resume en una sola palabra lo que significaría para la comarca de Os Ancares: “Futuro”. Cree que será lo único que podrá salvarla de la pérdida de población o impulsar una economía ahora precaria dependiente de la ganadería de montaña y poco más. “Somos un paradigma de concello rural pequeño de interior”, resume el alcalde.

Además de la vía Künig, otras siete asociaciones impulsan nuevos trayectos para la peregrinación a Santiago. En la Mariña lucense, el Camino del Mar transita desde Ribadeo a Ortegal y de ahí a Ferrol para enlazar con el Camino Inglés. Desde Braga parten otras tres rutas que aspiran a ser reconocidas, el Camino de los Arrieiros, el de San Rosendo y el Ribeiro Miñoto. El listado lo completan el Camiño de Muros-Noia, el Mariñán (por las mariñas coruñesas) y una variante de la prolongación a Fisterra, el Camino a Muxía por Brandomil que lleva a los peregrinos al mar tras su visita a la ciudad el Apóstol.

 

Empiezan a transitarse

Aunque todavía sin reconocimiento oficial, los caminos están empezando a llenarse en los últimos años. “Prácticamente no hay día en el que no veas pasar peregrinos”, indica el alcalde de As Nogais. Núñez reconoce que no llevan todavía un registro oficial, pero estiman que sólo durante el año pasado unos dos mil peregrinos transitaron por el Concello de As Nogais. La Asociación Codeseda, que promueve el Camino dos Arrieiros, estima que entre mayo de 2017 y mayo de 2023 alrededor de tres mil personas han recorrido la ruta. Cuando llegan a Santiago todos estos caminantes pueden solicitar la Compostela. La Fundación Catedral explica que la Iglesia ya reconoce la peregrinación y muchas asociaciones han desplegado puntos a lo largo del trayecto donde poder recibir los sellos necesarios.

Actualmente hay reconocidos oficialmente diez caminos a Santiago. Algunos de ellos, como el Camiño do Norte, cuentan con dos itinerarios alternativos, uno por la costa y otro por el interior. Para el presidente de la Asociación Galega de Amigos do Camiño, Manuel López Vázquez, la proliferación de rutas que aspiran a ser oficiales empieza a ser excesiva. “Cualquier camino pretende ser Camino de Santiago y no. Eso es una cosa seria”, subraya. López considera que detrás de la proliferación de nuevas rutas hay cierto “oportunismo para aprovechar el negocio en el que hoy por hoy se ha convertido el Camino de Santiago”.

Impacto económico del Camino

Las Rutas Jacobeas oficiales han logrado relanzar económicamente a los pueblos de interior por los que transitan. En lo que va de año han recogido ya la Compostela, un total de 245.858 peregrinos. En 2018, la Universidade de Santiago publicaba las conclusiones de su estudio sobre el impacto socioeconómico de la Ruta Jacobea, encargado por la Xunta. Los investigadores concluyeron que cada euro gastado en el Camino se traduce en un 11% más de riqueza y un 18% más de empleo en relación a un visitante desplazado a la Comunidad por razones ajenas a la peregrinación. El impacto económico por peregrino equivale al de 2,3 turistas nacionales. A diferencia de Santiago, donde la masificación empieza a cansar a los vecinos, en los pueblos el Camino tiene una connotación positiva. Según la encuesta realizada por la USC más del 80% de los habitantes de Melide y Pedrafita consideran que la Ruta Jacobea representa más beneficios que costes para sus concellos. La misma proporción entiende que aumenta las posibilidades de empleo y más del 90% opina que beneficia al comercio local.

Ante el atractivo económico del fenómeno xacobeo, la Asociación Galega de Amigos do Camiño pide a la Dirección Xeral de Patrimonio que sea rigurosa a la hora de seleccionar las rutas que serán reconocidas oficialmente. A cargo de la investigación del CSIC, denominada Neocaminos, se encuentra el investigador Antón M. Pazos, que de momento no ha querido desvelar qué criterios se están utilizando para decidir qué es y qué no es Camino de Santiago. Miguel Taín Guzmán, director de la Cátedra dedicada a la Ruta Xacobea en la Universidade de Santiago, realiza un esbozo de cuáles deberían de ser los requisitos. Para Taín “no hay duda” de que las ocho rutas que se postulan “son caminos históricos que comunicaban Galicia y llegaban a Santiago”. Pero incide en que lo que hay que probar es que fueron usados de un modo habitual por los peregrinos. No por cualquier peregrino, avisa, porque en Galicia existen muchos santuarios locales con tradición, sino por aquellos que se dirigían a la tumba del Apóstol en la Catedral. El catedrático de Historia afirma desconocer el detalle de cada una de las ocho rutas pero asegura que algunas de ellas fueron más usadas que otras. “En el caso del de Muros y Noia existe documentación. En el siglo XV Muros era un puerto importante y la gente que venía por comercio después hacía la peregrinación a Compostela”, indica.

Según el director de la Cátedra del Camino de Santiago, la investigación del CSIC debería fundamentarse en tres ejes principales. El primero pasaría por encontrar la cartografía histórica. En este punto afirma que no hay problema porque todos ellos son caminos documentados. El siguiente paso es, en su opinión, el más difícil. “Hay que buscar literatura de viajes que hayan escrito los peregrinos” en los que se citen esas rutas. El presidente de la Asociación de Amigos do Camiño de Santiago coincide. “Hay que encontrar escritores que indiquen que existía esa tradición, de que por ese camino transitaba gente y sobre todo que se dirigía a Santiago. La meta tiene que ser el Apóstol”, subraya. Taín recuerda que el de Santiago es el Camino de peregrinación con más literatura del mundo, hay miles de relatos ante la cantidad de personas que emprendían la ruta a lo largo de la historia”, afirma. Aún queda mucha más por descubrir, indica, “en archivos y, sobre todo, en palacios europeos”.

El tercer eje fundamental sería la existencia de hospitales —la palabra viene de “hospitalidad”, precisa Taín— en los que se alojaron durante la Edad Media los caminantes. Tampoco cree que haya problema porque todas las rutas que se analizan son “caminos de tránsito de mercancías y personas”.

El alcalde de As Nogais confía en que la vía Küning reciba el reconocimiento. “Históricamente es una vía innegable”, asevera y apela a la guía de viajes publicada por el monje alemán. José Manuel Núñez cree que los investigadores del CSIC que visitaron el municipio se marcharon convencidos de que el trayecto acogió a peregrinos a Compostela.

El reconocimiento oficial como Camino de Santiago implicaría la protección de la ruta y la garantía de que se conservará para el futuro. Independientemente de que en el pasado fuese o no un lugar habitual de paso para los romeros que se dirigían a la praza del Obradoiro, muchos se asientan en antiguas vías romanas. Taín considera que todos ellos deberían de ser protegidos. “A mí me parece bien que se recuperen los caminos históricos, hay que evitar su destrucción”, subraya. “De esta manera se protegería el paisaje que los rodea y su patrimonio sin correr el riesgo de despistar a los peregrinos con lo que realmente es un camino de peregrinación”, concluye.

Fuente: www.elcorreogallego.es

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