Jimena de Asturias, Matilde de Inglaterra, la infanta Urraca… Son varios los nombres de las que pudieron ser pioneras en las rutas jacobeas. Sin embargo, los expertos coinciden en señalar que, como en el caso de los hombres, la falta de documentación de la época imposibilita ponerle nombre a la primera peregrina que se arrodilló ante la tumba del apóstol. Aunque ahora este sector de la población es mayoría en las estadísticas de la Oficina del Peregrino —aglutinaron un 52% de las compostelas emitidas en el primer semestre—, la pregunta se mantiene en el aire, como el botafumeiro cada 25 de julio: ¿Quién fue la primera mujer que hizo el Camino de Santiago?

«Saber quien fue la primera mujer que hizo la peregrinación jacobea es tarea muy difícil, cuando no imposible, porque una cosa es ser la primera mujer peregrina, otra ser la primera de nombre conocido e incluso, una tercera, qué se supone que es hacer el Camino», explica el director del Centro de Estudios del Románico en la Fundación Santa María la Real y miembro de la Comisión de los Caminos de Santiago en Castilla y León, Jaime Nuño González. «Sin duda desde el primer momento, tras el descubrimiento de la tumba de Santiago, habría mujeres que acudieron a Compostela, aunque lo lógico es pensar que en primera instancia lo hicieron desde los alrededores», añade.

María Josefa Sanz Fuentes, catedrática de Ciencias y Técnicas Historiográfica en la Universidad de Oviedo, coincide en señalar las «peregrinas anónimas que acudieron a Compostela a partir del momento de hallazgo de la tumba», pero lamenta que nunca se sabrá su nombre: «Las referencias que vamos teniendo es a través de la documentación medieval, y muy escasas, siempre hablando de mujeres nobles, de reinas».

¿Cuál es el primer nombre? La publicación Las mujeres de la Edad Media y el Camino de Santiago de Marta Vázquez González señala a Jimena de Asturias, esposa de Alfonso III, como la primera peregrina a Santiago, ya que aparece como acompañante de su marido en un viaje que tuvo lugar en el año 899. «As fontes son tardías, pois o coñecemos por copias de documentación, pero pode axustarse bastante ao que ocorreu. Certo que ainda non había unha pareginación coa forma que a entendemos agora, pero si que probablemente Jimena é a primeira da que nos quede constancia dunha viaxe devocional a Compostela», explica el profesor de Historia Medieval en la UNED de Pontevedra, Xosé Sánchez.

El primer nombre extranjero aparece en 1065: la condesa Richardis, esposa del conde alemán Sigfrido de Sponheim. También figuran, ya a principios del siglo XII, Santa Paulina de Fulda y la infanta doña Urraca, en 1110. Adeline Rucquoi, miembro del Comité Internacional de Expertos del Camino de Santiago, señala que la más conocida es Matilde, hija del rey Enrique I de Inglaterra: «Enviudó de su marido, el emperador de Alemania, y decidió peregrinar a Santiago en el año 1125, antes de volver a Inglaterra».
La falta de nombres propios de mujeres no se debe a ningún sesgo de género, advierten los expertos. «Ocurre lo mismo que con los varones, que no tenemos un nombre propio hasta el año 950, cuando hace la peregrinación el obispo Godescalco de Le-Puy-en-Velay», explica Nuño González. Aunque Alfonso II se considera el primer peregrino según la tradición, ya que mandó construir la primera basílica tras acudir a comprobar el hallazgo del sepulcro del apóstol, «no figura en ninguna documentación», aclara el profesor de Historia Medieval en la UNED de Pontevedra, Xosé Sánchez.

«Até agora sabemos que o primeiro home documentado é un anónimo eclesiástico alemán, anterior ao famoso Gotescalco, bispo de Le-Puy-en-Velay, que acudiu ao santuario de Santiago en Compostela a mediados do século X», cuenta el investigador del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, Carlos Andrés González Paz.

¿A qué se debe entonces la falta de documentación? «Ahora la peregrinación nos parece algo digno de historiarse, pero entonces era un hecho muy común y la única huella documental «masiva» no la encontramos hasta que existen registros de hospitales de peregrinos o, ya después del Concilio de Trento, los libros parroquiales», explica María Josefa Sanz Fuentes.

«Los documentos son fundamentalmente eclesiásticos y ahí no suele haber referencias de este tipo. Conocemos los viajes de los altos personajes porqué sí pueden aparecer en algún documento de sus respectivas cancillerías. El pueblo, sean hombres o mujeres, es completamente anónimo, al menos hasta el siglo XII», añade Nuño González.

La cuestión estamental parece estar detrás del anonimato de las primeras personas que hicieron el Camino de Santiago, ya sean hombres o mujeres. «Probablemente a primera muller sexa galega, algúen dos arredores do monte Libredón e que acudira a venerar o recentemente descuberto sepulcro atribuido a Santiago; a pesares de que desa presenza non teñamos constancia», concluye Xosé Sánchez.

Fuente: La Voz de Galicia

 

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